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tarifa / tanger 22-23 de junio de 2004

helena maleno, colectivo aljaima


Soy una ciudadana de la frontera. No conozco de estados o nacionalidades. Me siento perteneciente a un espacio que tiene vida, que late, el espacio fronterizo.
Aquí, en la frontera sur de Europa donde los estados imponen su militarización y dan sentido al sistema económico neoliberal, las personas creamos lugares de resistencia.
A la rigidez de la fuerza y de las leyes, contestamos con la movilidad y la creación de redes ciudadanas paralelas. Un conjunto de pequeños seres violentando normas, superando líneas y creando no lugares.
Soy un organismo más de la frontera, una pequeña pieza que da sentido a este espacio, desde mi condición de mujer.

Nací en El Ejido, Almería, Sur de Europa, en una tierra pobre que aún no tenía categoría de  Frontera. Hasta que un día el sistema neoliberal decidió convertir mi zona en la despensa de los estados europeos. En menos de treinta años nos enriquecimos y creamos todo un monstruo productivo bajo plástico que exportaba frutas y hortalizas al norte.
Mientras nos convertíamos en un eficaz controlador de la línea fronteriza, utilizando a nuestra merced a inmigrantes sin papeles  diseñando un sistema de segregación espacial que algunas hemos bautizado como APARTHEID ECONÓMICO.
Desde hace algún tiempo la frontera sur se desplaza hasta Marruecos. Europa necesita un nuevo gendarme que le efectúe sin problemas el trabajo sucio de la militarización de fronteras. El sistema económico construye y define mediante engendros represivos una nueva línea de propiedad.

Aquí, en Tánger donde vivo ahora, se dan los síntomas de la nueva frontera. Miles de mujeres trabajan en el sector textil o en las fábricas de gambas, producción deslocalizada de las grandes multinacionales, en condiciones de explotación.
También miles de personas procedentes del África negra se hacinan en campamentos en Marruecos, como verdaderos refugiados económicos, esperando cruzar el estrecho para llegar hasta el paraíso del primer mundo.

Estoy aquí porque ya sobreviví psicológicamente a la construcción de otra frontera, porque con mucha otra gente, como el colectivo de mujeres AL JAIMA, estamos creando a ambos lados del estrecho redes paralelas y espacios no definidos, no controlados.
AL JAIMA somos cinco mujeres, en un determinado momento, nuestras trayectorias individuales se cruzaron y decidimos poner en marcha un proyecto colectivo. Dentro de él nos hemos ido perfilando como personas fronterizas. Nuestros modelos estaban en crisis, como lo está el actual sistema mundial y mediante planteamientos de trabajo participativo con colectivos de frontera estamos en el proceso de construcción de nuestro propio espacio común.

 
EL EJIDO MI PRIMERA FRONTERA

INMIGRACIÓN Y ESPACIO PÚBLICO

EL EJIDO COMO MODELO EXPORTABLE DE APARTHEID ECONÓMICO

La adaptación a la vida urbana es uno de los pilares del proceso de integración. Lo que hacemos en los distintos espacios y la significación social de estas actividades, determina la presencia o invisibilidad de los distintos colectivos sociales.

A veces, nuestro papel no sólo se define por la ausencia física en los espacios, sino también por lo que hacemos cuando nos encontramos en esos lugares.

La Europa Mediterránea se enfrenta a procesos de inmigración demasiado acelerados. Una inmigración en la que la alta tasa de economía sumergida de los países receptores juega un papel importante. Además, caracteriza a esa inmigración la hetereogeneidad de países de procedencia, de clases sociales, de proyectos de vida, etc...

Uno de los elementos más definitorios de la inmigración a países del Mediterráneo europeo es la segmentación de la demanda de trabajo según la etnia o el género.

En cuanto al espacio público, los lugares de relación tienden a privatizarse. Se convierten en lugares donde prima la oferta y la demanda. Vamos hacia grandes centros comerciales donde se consume a placer sin sufrir las molestias de aquellos más desfavorecidos.

El poder se alía con arquitectos, diseñadores, empresas, etc... para conseguir una ciudad cuya simbología nos conduzca al consumo.

Desde el punto de vista estético se eliminan los elementos que no favorecen la generación de dinero. Los bancos para sentarse se sustituyen por elementos decorativos. Los accesos a edificios se construyen a base de materiales que nos intimidan e impiden nuestra ocupación de los mismos, como el vidrio o el mármol.

Cuando, a pesar de todo, los grupos sociales más desfavorecidos acceden a estos espacios, la policía o la seguridad privada disuade a los mismos y limpia los espacios públicos para darles el uso que demanda el proyecto de  sociedad mercantil globalizada.


A pesar de la invisibilidad a la que se condena al colectivo inmigrante, por una parte en el propio proceso migratorio y por otra en las trabas al acceso a lo público, es muy curioso como los distintos colectivos van creando zonas libres donde interaccionan. Desgraciadamente en ellas no hay intercambio con los autóctonos y también desafortunadamente son espacios no se conservan mucho tiempo, puesto que el estado los reprime constantemente.

El Ejido, es un ejemplo muy interesante de apartheid económico, de utilización de mano de obra inmigrante y de métodos para conseguir mantenerla alejada de lo público, perpetuar a los no ciudadanos..

Un lugar con un mercado flexible e informal a nivel macro y microeconómico, que genera nichos laborales muy marcados a las distintas etnias, favoreciendo un uso del espacio público restringido y marcadamente sexuado.

Como califica Paco Checa, El Ejido, es una ciudad-cortijo. No hay que olvidar que según el observatorio permanente para la inmigración, el 66% de los españoles prefieren que los inmigrantes vivan en otros barrios y están a favor de políticas de dispersión frente a las de concentración.

Hecho que asumen las propias instituciones cuando, por ejemplo, el Fiscal General del Estado, envía una circular a los demás fiscales en la que se pretende aplicar la deportación de inmigrantes no sólo a aquellos que se les encuentra entrando al estado español (como dice la Ley de Extranjería), sino también a “aquellos sorprendidos en condiciones que no dejen lugar a dudas acerca de su absoluta carencia de imbricación en el entorno social”.

En estas condiciones el 90% de los indocumentados podrían ser deportados en el acto, sin derecho a recurso legal.

Son acciones que conducen a un proceso de asimilación, cuando la sociedad receptora pretende que el grupo minoritario se subordine y cambie sus creencias culturales a favor del mayoritario.

En este sentido, el colectivo musulmán es el más desfavorecido, buscando la sociedad autóctona otras “etnias que se adapten mejor a nuestra estructura urbana”, según Eduardo López responsable de una organización empresarial (UAGA-COAG) en Almería.

La aceptación de los símbolos de la sociedad receptora, la participación en organizaciones sociales y la adaptación a las condiciones de la vida urbana, son los elementos más importantes de la integración sociocultural.

Por lo tanto, el apartheid económico con las premisas de invisibilidad y dispersión, ensayado en El Ejido, puede marcar un antes y un después en la fisionomía de las ciudades mediterráneas.


DEL CORTIJO A LA CIUDAD VERSUS CIUDAD-CORTIJO

La historia de El Ejido o Campo de Dalías se caracteriza por su gran dinamismo. En cuarenta años se ha pasado de cortijos pobres de adobe y cañizo, asentados sobre zonas semidesérticas, cuyos habitantes tenían un modelo de funcionamiento bastante tribal, a una ciudad de lujo y cambios constantes.

La población de hace cuarenta años ha aumentado tremendamente en distintas oleadas migratorias. La agricultura intensiva bajo plástico propició una inmigración interior desde las serranías próximas. Muchísimas personas compraron tierras para hacer invernaderos e iniciaron un proceso de trabajo familiar basado en la autoexplotación sobre todo de las mujeres.

En una segunda fase, comenzaron a llegar personas de otras provincias andaluzas y del resto del estado, para trabajar como jornaleros, empleados del manufacturado o bien, copar trabajos cualificados en la comercialización y los servicios.

La mentalidad de estos inmigrantes era en su mayoría de retorno. Muchos de ellos comentan en sus discursos el odio a esta tierra de acogida y mantienen en sus pueblos vínculos como el empadronamiento o incluso las cuentas bancarias. La ciudad se ha ido construyendo sin espacios de uso común en una sociedad muy plural, donde las miles de nuevas personas concebían El Ejido como una especie de vida dormitorio. Contrastan las casas monumentales, los muebles caros, las buenas ropas, con el poco uso de las escasas zonas verdes o zonas de comunidad.

En este contexto de sociedad desarraigada que explota tremendamente la naturaleza y que concibe como natural la propia explotación, irrumpe la inmigración norteafricana.

Los marroquíes, primeros en llegar a este paraíso neoliberal, ocupan los antiguos cortijos de adobe que abandonados por los autóctonos, quedan como almacenes para herramientas o venenos a utilizar en las explotaciones agrarias.

Durante mucho tiempo, los inmigrantes sólo fueron visibles en las cifras de producción. Viviendo a pie de faena y con dificultades físicas (no hay transporte) para acceder al espacio público, sólo se hacía palpable su presencia al alba, cuando hacían cola y se exhibían como mercancia para ser recogidos por los empresarios.

El aumento del número de trabajadores extranjeros y la imposibilidad de acceder a espacios comunes con los autóctonos hace que éstos generen espacios propios. Surgen sobre todo carnicerías y cafeterías como lugares no sólo de consumo, también de encuentro, de información social, para recibir correspondencia, para ver las televisiones de los países propios, etc..

La presencia conduce a un conflicto con la sociedad autóctona, con un concepto de lo público muy privado y con unos fantasmas de seguridad ciudadana muy marcados fomentado por las autoridades locales. Surge la razzia de febrero y las medidas políticas posteriores conducen a eliminar en en lo posible al inmigrante de los espacios comunes, con varias determinaciones:

 

·    Aumento de la presencia policial en los lugares de trabajo y vivienda del colectivo inmigrante. El número de policía aumenta en un 200% y se sitúa para patrullar las zonas rurales y los límites entre las zonas de producción y las urbanas.

·     Aumento de la dispersión eliminando asentamientos de chabolas visibles desde carreteras o caminos y que puedan albergar un número importante de inmigrantes. La obsesión por eliminar los ghettos sin políticas sociales activas, sólo a través de la mano dura, conduce a una situación mucho más dramática que el chabolismo. La dispersión, obliga al inmigrante a ocupar agujeros en el suelo, a estar más alejado de su comunidad, de la información, de las redes de apoyo mutuo interétnicas y produce una soledad profunda que destruye al trabajador inmigrante.

·         Presentación de proyectos de rehabilitación de cortijos para trabajadores como solución al problema de la vivienda, para mantener el apartheid y la dispersión. Dentro de estos proyectos, estaría la creación de una zona común de servicios situada entre la zona de producción, que contaría con tiendas, sanidad, asesoramiento institucional, etc... para evitar el acceso del colectivo inmigrante a la zona urbana.

·      Favorecer el concepto de Reagrupación Familiar. En el discurso oficial, el inmigrante hombre solo es un potencial violador por lo que se apuesta porque todos los inmigrantes busquen una mujer. Así, la hembra cumple en el apartheid las labores sexuales y de reproducción.

 
La segregación ocupacional permite seleccionar a la sociedad de acogida las personas o el tipo de personas necesarias. El inmigrante acude a las redes sociales interétnicas como el primer agente de integración y a su jefe como contacto con la sociedad autóctona. Generándose con estos dos factores varias consecuencias como que los inmigrantes se agrupen por zonas geográficas de procedencia y que la explotación del empresario se rodee de un cierto paternalismo en los peones más o menos fijos y de un rechazo frontal entre empresariado y peones eventuales.

 
LA VIDA URBANA: VIVIENDA Y MOVILIDAD

Las dos únicas formas de acceso a la vivienda del colectivo inmigrante en el mar de plástico es a través de su mismos compatriotas o bien a través de un jefe con el que se genere una relación laboral más o menos estable.

Alquilar viviendas en el núcleo urbano es casi imposible. Sólo el 2% de los inmigrantes viven en la ciudad de El Ejido, el 98% reside en diseminados, en habitáculos donde no existen condiciones de higiene mínimas, sin una red de transportes adecuada, sin colegios, centros de salud, tiendas, etc...

Muchos inmigrantes se desplazan hasta cuatro kilómetros a pie para poder comprar el pan.

El transporte público en la zona es usado básicamente por los trabajadores extranjeros. Los autóctonos, casi todos, poseen vehículos automóviles (el 90% de las casas de la zona tiene dos o más vehículos) y lo público y común queda relegado a los más desfavorecidos de la sociedad.

Así, las necesidades de transporte no son valoradas por las instituciones y cada día las redes de comunicación colectivas se devalúan más, perdiendo su servicio social.

Otro de los pilares de la vida urbana son los espacios para el ocio. En una zona como esta, con espacios sociales tremendamente privatizados y con un nivel de xenofobia alto que no permite compartir espacios con extranjeros, los inmigrantes han construído sus propios lugares de ocio.

Las cafeterías y carnicerías para los musulmanes, discotecas y peluquerías para el africano negro, reuniones en carpas improvisadas los domingos para los sudamericanos, constituyen “zonas temporalmente autónomas”.

Decimos que son temporales porque los vecinos se han levantado para eliminar esos espacios y las instituciones han colaborado con medidas coercitivas para ello.

El ayto. de El Ejido ha cerrado cafeterías en reiteradas ocasiones pidiendo licencias que no se exigen a locales regentados por españoles.

Además, los inmigrantes ocupan las calles los domingos para encontrarse y charlar. Los bancos de un boulevard de reciente construcción e infrautilizado por los autóctonos, se llena de vida los fines de semana cuando cientos de hombres magrebíes se reúnen . De allí, van a las cafeterías, hacen las compras en las carnicerías y después llenan los locutorios...

El estado reacciona ante esta ocupación del espacio común con las patrullas de FSE a caballo que piden papeles constantemente y abocan al indocumentado a restringir sus salidas al núcleo urbano. Enciso, alcalde de El Ejido, ha alabado en reiteradas ocasiones la labor de los caballos, admitiendo que “vuelven los tiempos pasados” (en referencia a la Guardia Civil en la época franquista).

 
UN ESPACIO PÚBLICO SEXUADO

Tradicionalmente las mujeres hemos estado presentes en los lugares de reproducción, quedando la producción relegada al hombre. Las mujeres inmigrantes realizarían aquellas labores de reproducción más denostadas por la sociedad y que las mujeres autóctonas no quieren realizar.

La liberación de tareas de algunas mujeres autóctonas no se ha conseguido a través de la paridad de obligaciones con el macho, sino a través de desplazar los peores trabajos de la reproducción a mujeres de otras etnias.

Así, las inmigrantes se dedican al trabajo doméstico, a ser explotadas sexualmente y a acceder a trabajos de producción (como el manipulado de frutas y hortalizas) dejados por el hombre por ser muy duros y tremendamente mecánicos.

Dos ejemplos muy claros de discriminación y explotación sexual lo encontramos en El Ejido en las mujeres musulmanas y las rusas.

Las musulmanas sólo están presentes en espacios públicos relacionados con la reproducción, como son los supermercados, centros médicos y colegios.

Eso para las más afortunadas, muchas de ellas, llegan por reagrupación familiar desde Marruecos y son encerradas en casa, negándoles la posibilidad de salir de ese espacio a no ser acompañadas por un varón.

Es como vivir en una cárcel, aunque hay otras más desafortunadas. Son aquellas que viven en subalquiler y se encierran en  una habitación. En ella comen, cuidan a los niños, tienen la televisión y duermen, sólo acceden al espacio común de la casa para cocinar.

Las ciudadanas rusas son traídas por mafias para desempeñar una labor sexual en la zona. Sólo existen como objetos de consumo y para el consumo. Su presencia en tiendas caras como mujeres que ejercen una prostitución de lujo y por las calles de la ciudad exhibiéndose como mercancía a una hora determinada, se ha convertido en una costumbre.

Socialmente son aceptadas, tanto por los varones como por las mujeres de la zona, y los bares donde trabajan tienen dueños españoles.

No son lugares de sexo propiamente dicho, ellas ejercen de acompañantes, de psicólogas de un varón que las considera superiores (realmente muchas tienen una exquisita formación universitaria), sobre todo por sus rasgos ários.

En los bares de rusas se hacen los negocios y la política de la zona.

Son muchas sociedades dentro de una ciudad, donde todas las partes se relacionan en términos de explotación y rechazo. Un verdadero ejemplo de un sistema de vida neoliberal muy cómodo para las administraciones locales. Sistema fomentado y propiciado por el propio estado y secundado por los medios de comunicación, las distintas asociaciones y líderes de opinión, muchos de los intelectuales y de los artistas.



TANGER MI SEGUNDA FRONTERA

DESLOCALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN TEXTIL A MARRUECOS.

MANGO, ZARA, BERSCKHA, CORTEFIEL, CORTE INGLÉS, SE PRODUCEN EN MARRUECOS A PRECIOS Y PRECIOS DE ENTREGA MUY BAJOS PARA SER CONSUMIDOS EN EL ESTADO ESPAÑOL. LOS SIGUIENTES DATOS PERMITEN RECONSTRUIR LA REALIDAD DE LAS MUJERES MARROQUÍES QUE ESTÁN DETRÁS DE ESTAS GRANDES MARCAS.


Datos sobre Marruecos

EL 10% DE LA POBLACIÓN ACUMULA EL 31% DEL GASTO  Y EL 10% MAS POBRE GASTA SOLO EL 2´6%.

EL ANALFABETISMO ALCANZA AL 38´1 DE LOS VARONES Y A AL 63´9 DE LAS MUJERES.

EN 1983 EL FMI PONE EN MARCHA EL PLAN DE AJUSTE ESTRUCTURAL. ESTE COLOCA A LA INVERSIÓN PRIVADA, SOBRE TODO LA EXTRANJERA COMO MOTOR DE LA ECONOMIA CON LO QUE SE ENTRA EN UN PROCESO DE REFORMAS DEL MARCO LEGAL Y SOCIAL SOLA MENTE DESTINADAS A FACILITAR LAS TAREAS A LAS EMPRESAS.

EL CUERPO JURÍDICO PARA FAVORECER ESTAS INVERSIONES INCLUYE VENTAJAS FISCALES, SUBVENCIONES Y  CREACIÓN DE  AMPLIAS ZONAS FRANCAS.

ES UN EJEMPLO  DE LA DIVISIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO Y LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN. EL OBJETIVO ES ABARATAR COSTES DESLOCALIZANDO LA PRODUCCIÓN Y ABARATANDO LA MANO DE OBRA.

SE CONSTRUYE MARRUECOS COMO PAÍS CON ECONOMÍA DE ENSAMBLAJE.

CON EL COSTE SOCIAL DE UN OBRERO EN EL ESTADO ESPAÑOL SE EMPLEA ENTRE OCHO Y DIEZ PERSONAS EN MARRUECOS.

MARRUECOS EXPORTA CASI TODA SU PRODUCCIÓN DE PRENDAS DE CONFECCIÓN Y GÉNERO DE PUNTO. LA MAYORÍA ES ROPA SPORT Y PRENDAS DE HOMBRE, MUJER Y NIÑO. LOS PRINCIPALES MERCADOS DE EXPORTACIÓN SON LA UNIÓN EUROPEA, ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ.

EUROPA HA BAJADO SUS PRECIOS DE COMPRA CASI UN CUARENTA POR CIENTO EN LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS.

EL MERCADO MARROQUÍ TIENE UNA ALTA FLEXIBILIDAD EN LOS TIEMPOS DE ENTREGA DE LAS MERCANCÍAS, SON LOS MÁS BAJOS DEL MUNDO.

 

TANGER Y EL SECTOR TEXTIL

UN 56´1 % RESIDE DE LOS HABITANTES DE MARRUECOS RESIDE EN LAS CIUDADES QUE HAN SOPORTADO UN  FUERTE EXODO RURAL.

EL CUARENTA POR CIENTO DEL EMPLEO EN MARRUECOS VIENE DE LA INVERSIÓN TEXTIL.

EN LA REGIÓN DE TÁNGER CASI EL SESENTA POR CIENTO DE LOS TRABAJOS SE CENTRAN EN LA ACTIVIDAD TEXTIL.

EL NOVENTA Y CINCO POR CIENTO DE LA PRODUCCIÓN ES DEDICADA A LA EXPORTACIÓN.

LA MATERIA PRIMA, TELAS Y ABALORIOS, LLEGA AL  PUERTO DE TÁNGER DESDE EL ESTADO ESPAÑOL. PROCEDENTES DE ASIA Y TURQUIA, ENTRA A MARRUECOS PARA SER TRANSFORMADA.

LA TASA DE FEMENEIZACIÓN DEL SECTOR TEXTIL ES DEL OCHENTA POR CIENTO.

EN SU MAYORÍA LAS MUJERES SON EMIGRANTES RURALES DE PRIMERA O SEGUNDA GENERACIÓN. VIVEN EN BARRIOS PERIFÉRICOS SURGIDOS DE LA EMIGRACIÓN RURAL DONDE FALTAN MUCHOS SERVICIOS.

ESTAS MUJERES ESTÁN CONDENADAS AL ÁMBITO DOMÉSTICO, PRIVADO, DONDE LA VIOLENCIA ES ALTA.

SU ACCESO A LOS ÁMBITOS PÚBLICOS ESTÁ TOTALMENTE BLOQUEADO.

EL SISTEMA ECONÓMICO NEOLIBERAL LE HA DADO ACCESO A ESTAS MUJERES AL ESPACIO LABORAL.

ASÍ, AUNQUE EL SUELDO DE LAS OBRERAS ES UNO DE LOS PILARES DE LA ECONOMÍA, LA GESTIÓN DE ESTOS RECURSOS Y LA RESPONSABILIDAD DE LA FAMILIA RECAE SIEMPRE EN EL VARÓN.

LOS SUELDOS SON MUY BAJOS, CON OBRERAS DE PRIMERA Y SEGUNDA CLASE.  AUNQUE EL SALARIO MÍNIMO LEGAL POR  HORA SON 8´78 DIRHAMS O SEA 0´80 EUROS, LAS OBRERAS DE SEGUNDA CLASE, NORMALMENTE NIÑAS, COBRAN 5 DIRHAMS POR HORA, ES DECIR 0´50 EUROS.

LAS HORAS EXTRAS SON OBLIGATORIAS Y EL PATRÓN NO LAS AVISA, EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS SON PAGADAS COMO UNA HORA NORMAL.

EL OCHENTA POR CIENTO DE LAS TRABAJADORAS CARECEN DE COBERTURA SANITARIA. AUNQUE ESTE DINERO SE DESCUENTA DE LAS NÓMINAS EL PATRÓN NO SIEMPRE PAGA LA SEGURIDAD SOCIAL Y LA MUTUA.

LAS OBRERAS SUFREN AGOTAMIENTO. PROBLEMAS DE ESPALDA. PROBLEMAS DE VISIÓN. PROBLEMAS RESPIRATORIOS. ACCIDENTES LABORALES (QUEMADURAS, PINCHAZOS).

LOS PATRONES SÓLO DEJAN IR AL BAÑO UNA O DOS VECES DURANTE LA JORNADA LABORAL. LAS OBRERAS TIENEN PROBLEMAS CRÓNICOS DE RIÑON, ALGUNAS LLEGAN A AFECTARSE TANTO PSICOLÓGICAMENTE QUE NO PUEDEN CONTROLAR LA MICCIÓN. MUCHAS DE ELLAS SE ORINAN ENCIMA MIENTRAS COSEN LA ROPA.

CASI EL CINCO POR CIENTO DE LAS OBRERAS DE CADA FÁBRICA HA EJERCIDO LA PROSTITUCIÓN EN ALGÚN MOMENTO. CEDEN AL ACOSO SEXUAL DE LOS JEFES, SE PROSTITUYEN CON LOS TÉCNICOS DE CALIDAD QUE SUBCONTRATAN LA PRODUCCIÓN DE LAS GRANDES MARCAS, O BIEN COMPLETAN LOS SALARIOS MÍSEROS CON EL TRABAJO SEXUAL. LA MAYORÍA SON MENORES DE DIECIOCHO AÑOS.

NO CONOCEN SUS DERECHOS LABORALES Y LA LUCHA SINDICAL,  REPRIMIDA FUERTEMENTE EN MARRUECOS EN LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS, NO LES INTERESA. LAS OBRERAS SE SIENTE DECEPCIONADAS Y TRAICIONADAS POR UNA RED DE SINDICATOS DIRIGIDOS POR LA BURGUESÍA MARROQUÍ.

 

LAS OBRERAS SABEN QUE SÓLO SON ELLAS LAS QUE PUEDEN LUCHAR POR INTENTAR MEJORAR SU SITUACIÓN.

LAS OBRERAS PREFIEREN TRABAJAR SIN CONTRATO CREEN QUE EL CONTRATO ES SÓLO UN PAPEL A FAVOR DEL EMPRESARIO, LA MEJOR RELACIÓN CONTRACTUAL ES HACERSE IMPRESCINDIBLE DENTRO DE LA CADENA DE MONTAJE.

LAS OBRERAS CREAN ESPACIOS INDEPENDIENTES DE RELACIÓN MEDIANTE LA CONSTITUCIÓN DE ASOCIACIONES.

 

La violencia doméstica, además de la violencia laboral y la negación del acceso de las mujeres a lugares públicos tiene las siguientes consecuencias: 

  • Condiciones laborales pésimas:

Salarios bajos.

Trabajar sin seguridad social ni cobertura sanitaria.

Horas extras obligatorias y pagadas como normales.

Obligar a las mujeres a orinar sólo una vez o dos veces al día como mucho para no romper el ritmo de la cadena de producción.

Acoso sexual y prostitución dentro de los talleres.

  • Nichos sexistas para el futuro de los hijos:

Inmigración para los varones, utilización de diferentes vías como entrar bajo camiones o autobuses, ir en pateras cargadas de hachís.

Trabajo textil y prostitución para las niñas.

  • Creación de espacios alternativos por parte de las mujeres:

Negación del valor de lo sindical.

Negación del valor contractual, las mujeres prefieren no tener contratos de trabajo dicen que esto solo favorece al empresario.

Generación de espacios propios de desarrollo interpersonal y de género.

 

MARRUECOS PAÍS DE TRÁNSITO

Marruecos se ha convertido en una de las principales vías de tránsito de  inmigrantes del áfrica negra para entrar a Europa.

De muy distintas maneras se accede a territorio alaouita, las vías y los métodos varían pero lo más importante es romper las líneas fronterizas que separan áfrica de Europa.

Pequeñas camionetas salen desde Nigeria, o de otros países, incluso de Liberia, recorriendo toda áfrica hasta llegar a la frontera argelina con Marruecos, cerrada desde 1994 por los problemas políticos entre los dos países.

De ahí, por la noche, los inmigrantes cruzan a Oujda, una vez en territorio marroquí, en taxis, autobuses o bien a pie, suelen buscar los campamentos situados en el norte de Marruecos, o bien Tánger, la zona de Tetouán o Nador, en espera de una patera que los lleve al sur del estado español.

Otra opción si te encuentras en los campamentos de Tetouán o Nador, es pasar a Ceuta y Melilla, burlando las vallas electrificadas que separan físicamente los dos territorios e incluso  se utilizan  bidones a forma de flotadores para pasar por el mar.

Puedes tener mejor suerte si vienes de un país como Senegal y consigues, pagando, un visado que te lleve hasta los aeropuertos de Rabat o Casablanca. De allí la opciones son varias pero las más utilizadas consisten en pagar una patera hasta Canarias o desplazarse a los campamentos del Norte de Marruecos para salir desde allí.

La tercera gran vía de entrada es el sur del territorio alaouita. Entre Mauritania y Marruecos sólo hay una zona de paso llamada Bir Gandouz. El resto son más de mil kilómetros de frontera que están minados. Hay un espacio de diez kilómetros controlado por la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental. Además, de ser una zona de conflicto con la presencia del Frente Polisario y  casi setenta y cinco por ciento del ejército marroquí concentrado en esta provincia, y una zona de desierto donde es imposible encontrar agua.

Aunque los medios de comunicación del estado español dan la sensación de llegada continua y casi de invasión del áfrica negra, en el año 2003, calculamos que pudieron pasar por  territorio marroquí entre quince mil y veinte mil inmigrantes subsaharianos, y no todos alcanzaron evidentemente, el territorio europeo.

Si comparamos con los datos de población de los países de origen, por ejemplo en Nigeria hay ciento cuarenta millones de habitantes, los datos de población africana en tránsito por Marruecos son practicamente irrisorios.

Otra construcción de los mass-media es el problema de las mafias que trafican con los inmigrantes. A nuestra opinión no puede utilizarse la palabra mafia, como la entendemos tradicionalmente, sobre todo para los pateristas marroquíes. Hay, sobre todo dentro de Marruecos, y en referencia a la inmigración francófona (antiguas colonias francesas), lo que preferimos llamar REDES FUNCIONALES. Es decir, redes que comercian con las necesidades del inmigrante en su situación de clandestinidad, pero que no trafican con personas.

No es lo mismo si hablamos de la inmigración anglófona (países descolonizados por Gran Bretaña), sobre todo la procedente de Nigeria, donde si podemos hablar de REDES DE TRÁFICO DE PERSONAS, con estructuras de la red establecidas en todos los países de tránsito de los inmigrantes, incluso en Europa. Un ejemplo vivo de ésto son todas las mujeres nigerianas que ejercen la prostitución en zonas tan conocidas del estado español como la Casa de Campo, en Madrid y Las Ramblas, en Barcelona.

Estas mujeres se entregan o son entregadas por las familias, mediante contrato y rituales de vudú, a las redes de tráfico, sellando su pertenencia de por vida a los traficantes. Constituye una nueva forma de esclavitud.


DESPLAZAMIENTO Y CONSTRUCCIÓN DE LA FRONTERA SUR DE EUROPA

La militarización de la frontera sur de Europa ha fracasado. Los estados europeos preparan desde hace años a países terceros para convertirse en los guardianes de los intereses económicos y de las llamadas democracias del primer mundo.

De este macroproyecto forma parte la zona del norte de áfrica, como demuestran los contactos del antiguo gobierno del partido popular con países del Magreb, e incluso con Libia.

Uno de los países guardianes clave es Marruecos. Es prioritario en las inversiones económicas del estado español, y el norte del país es zona de máximo interés para las inversiones también en cooperación al desarrollo.

Si el reino alaouita va a defender nuestra frontera recibe a cambio una serie de compensaciones económicas.

Ya en el 2002, el estado marroquí recibió dinero de la Unión Europea sólo en concepto de control fronterizo. Y el gobierno marroquí cada día pide más, el antiguo Delegado de Inmigración del partido popular, declaró en Rabat en rueda de prensa hace casi un año que si Marruecos quería más dinero tendría más dinero.

Dotaciones económicas en materia de inversión en economía de ensamblaje, también en cooperación y sobre todo para la militarización de las fronteras. Marruecos controlaría así la inmigración del áfrica negra.

Las órdenes en materia de control fronterizo dadas desde Europa y el dinero se ha invertido en la creación de varios instrumentos en Marruecos para el control de los inmigrantes subsaharianos, que en la mayoría de los casos ha supuesto una violación constante de los derechos humanos.

Marruecos ha aprobado recientemente una Ley de Extranjería, bastante restrictiva al estilo del modelo del estado español, auspiciada por las democracias Europeas. El siguiente paso es más inversión para poder aplicar el reglamento de esta ley y poner en marcha mecanismos como los centros de detención.

En este sentido Toni Blair, primer ministro inglés, ya hablaba de construir grandes centros de detención en países terceros.

 

Deportaciones de inmigrantes

Cada poco los campamentos donde se refugian los inmigrantes subsaharianos son sometidos a redadas por parte de la policía marroquí. En algunas ocasiones especialmente violentas, se llevan a cabo incluso con perros y helicópteros.

Se arrasan y queman todos los campamentos y las pertenencias de los inmigrantes subsaharianos.

Múltiples heridos y contusionados suelen ser el resultado de estas redadas. Los inmigrantes que son apresados se hacinan en los sótanos de las comisarías más próximas o bien esperan en improvisados centros de detención, como la plaza de toros de Tánger o almacenes abandonados de zonas industriales, donde las condiciones no respetan la dignidad humana. Normalmente en menos de veinticuatro horas pasan por el juez, en aplicación de la ley de extranjería, sin abogado que les asiste y sin traductor y los preparan para ser deportados a Oujda, en la frontera con argelia.

El traslado de estos inmigrantes se hace en autobuses públicos, en algunas ocasiones, a los que entran esposados, o bien directamente hacinados en camiones militares.

En el proceso de la deportación la mayoría de los inmigrantes denuncian no haber recibido ni asistencia médica, ni alimento líquido o sólido.

Los inmigrantes son abandonados al otro lado de la frontera argelina en tierra de nadie, por donde vuelven a entrar en Marruecos y comienza de nuevo el círculo vicioso.

En el 2002 Marruecos aseguraba haber deportado cuarenta mil inmigrantes africanos de su país, cifras ofrecidas a la unión europea como justificante al dinero recibido por el control fronterizo. Muchas de estas deportaciones es la misma persona expulsada a Argelia siete u ocho veces.

 

Acuerdo de buena vecindad

Firmado entre Marruecos y el estado español en el 1992 contempla la devolución a territorio marroquí de todos los inmigrantes llegados en patera a las costas españolas, siempre que la embarcación haya partido de tierras marroquíes.

Supondría reenviar a los inmigrantes del áfrica negra a Marruecos.

El martes veintisiete de enero una treintena de inmigrantes subsaharianos llegados a las costas de Canarias son devueltos en avión  a territorio marroquí,

concretamente a Laâyoune, provincia del sur, lo que supone la reactivación del acuerdo.

No tenemos constancia de que el gobierno español se preocupe por las condiciones en las que se hacen esas repatriaciones. O bien que  se interese sobre qué va a pasar con los inmigrantes subsaharianos una vez llegan a Marruecos o de la situación de estas personas dentro del reino alaouita. Los costes de este traslado de inmigrantes Canarias-Laâyoune han sido sufragados por el gobierno español, según estas autoridades los treinta inmigrantes, de diferentes nacionalidades, serán devueltos a sus países por el gobierno marroquí.

La realidad es que estos inmigrantes, después de pasar hasta tres semanas en un supuesto centro de acogida que en relalidad, es un centro de detención en Laayoune, pueden ser abandonados a su suerte en el desierto de la frontera con Mauritania o bien son trasladados en autobuses hasta Oujda frontera con Argelia, donde son abandonados.


Modelo de activismo europeo

Hasta ahora ningún tipo de acción activista tenía lugar en territorio marroquí, las organizaciones de la izquierda estaban al margen de la realidad del colectivo de inmigrantes subsaharianos.

La única asistencia recibida por estos ciudadanos procedentes del áfrica negra es ofrecida por Médicos Sin Fronteras, con un programa de apoyo que ha conseguido que estas personas sean atendidas por el sistema de sanidad marroquí.

Las acciones de pura asistencia social, tanto en Tánger, Casablanca como Rabat es llevada a cabo por organizaciones religiosas católicas.

Hace unas semanas se creó una Plataforma de Apoyo a los inmigrantes formada por asociaciones cristianas, la AFVIC (Asociación Familiares Víctimas de la Inmigración Clandestina), la AMDH (Asociación Marroquí de Derechos humanos, y otras. Lo realidad es que esta Plataforma ha sido fomentada por la intervención desde europa, ha sido la CIMADE, organización vinculada a la iglesia ecuménica, y que sostiene acciones de asistencia social de inmigrantes en Francia, quien está presente apoyando el programa de la Plataforma.

En su viaje por territorio marroquí CIMADE ofreció su capacidad económica para apoyar organizaciones y para la construcción de Centros d´accueil (Centros de acogida).

La misma necesidad manifestada por las autoridades policiales que manifiestan que todas las irregularidades se subsanaran con la construcción de Centros d´accueil.

El miedo es cómo van a ser esos Centros o que deriven como pasa en Laayoune en meros Centros de detención para la posterior deportación de los inmigrantes.

Muchas organizaciones marroquíes, algunas de las cuales, jamás han tenido un contacto con africanos subsaharianos se han mostrado con capacidad para gestionar un centro de acogida.

¿Estaremos asistiendo a la construcción de un modelo de asistencia al inmigrante similar al de las grandes organizaciones como Andalucía Acoge, Cruz Roja, etc...?

No es el propio activismo marroquí que ha sufrido un proceso para desde su idiosincrasia prestar apoyo en materia de inmigración. Es, como en otros casos, un modelo de trabajo exportado desde los estados europeos, con lo cual la construcción fronteriza estaría básicamente perfilada.

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