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libertad del conocimiento / libertad de movimiento houriat al maarifa / houriat al haraka liberté de savoir / liberté de mouvement freedom of knowledge / freedom of movement tarifa / tanger 22-23 de junio de 2004 precarias a la deriva / 06.2004 Una huelga siempre llama a resituar la identidad del trabajador en el centro. Sin embargo, para las que tenemos la identidad de trabajador dislocada, las cuidadoras, las trabajadoras del sexo, las asistentas sociales, las free-lance precarizadas (de la traducción, del diseño, del periodismo, de la investigación), las profesoras, las limpiadoras, las estudiantes-trabajadorasdelTelepizza, las vagabundas y deambulantes por un mercado laboral cada vez más pauperizado, la huelga no deja de ser una intriga. Siempre podemos imitar lo que hacen los Trabajadores con mayúsculas, obviando que desde nuestra posición atípica (aunque cada vez más mayoritaria) en la economía-red, cruzar los brazos durante unas horas (aunque sean 24) no significa necesariamente parar el mundo, detener la producción. Pero también podemos tomarnos en serio la práctica de la huelga como interrupción situada de la reproducción del orden y asumirla como desafío. Podemos preguntarnos ¿cuál es nuestra huelga? Fue con esta pregunta como nació el proyecto de precarias a la deriva: era 20 de junio de 2002 y los sindicatos habían convocado una huelga general contra la reforma del desempleo aprobada por el gobierno por decreto de urgencia. Las mujeres que semanas antes nos reunimos en la Eskalera Karakola decidimos transformar el clásico piquete por un piquete-encuesta: no nos veíamos con cuerpo para increpar a una precaria contratada por horas en un súper o para cerrar el pequeño comercio de frutos secos de una inmigrante porque, al fin y al cabo, a pesar de los muchos motivos para parar y protestar ¿A quién se había convocado a esta huelga? ¿En quién se había pensado? ¿Se correspondían las formas de acción propuestas con las realidades de quienes trabajamos sin contrato, sin salario, sin horario, por cuenta propia, en prácticas, por obra o en equipo? ¿Se correspondían con una organización de la producción fragmentada, deslocalizada y en red? Así pues, nos pareció interesante discurrir en manada por el corazón de la ciudad para interpelar a otras: ¿Tú paras? ¿Por qué? ¿En qué condiciones trabajas? ¿Con qué herramientas cuentas para enfrentarte a lo que te parece injusto? Aquel primer piquete-encuesta del 20J, que valoramos como limitado aunque muy inspirador, dio paso a un nuevo proyecto de interpelación basado en el desplazamiento, es decir, en la posibilidad de preparar y llevar a cabo una serie de recorridos que atravesaran los distintos circuitos metropolitanos de la precariedad femenina. Así, frente al corte empleo/vida, optamos por una práctica de investigación que atendiera al continuum espacio-temporal de la existencia y a la experiencia de la doble o, más bien múltiple, presencia como transposición subjetiva o, como dirían los situacionistas, como técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos, en este sentido, de ambientes psíquicos. Decidimos, además, que este tránsito hacia la deriva debíamos realizarlo en primera persona, es decir, contándonos cada una a las demás y caminando hacia una aproximación prudente pero sostenida de las diferencias entre nosotras y entre nosotras y otras cercanas. Hablamos entonces de buscar nombres comunes y, simultáneamente, de singularidades a potenciar, una aproximación que ha ido creciendo a partir de debates posteriores que nos han hecho modificar el enunciado inicial "somos precarias" por otros menos interesados en la identidad de partida y más atentos a los procesos de (des)identificación. Lo cierto es que nuestras situaciones son tan diversas, tan parciales, que nos resulta muy difícil hallar denominadores comunes desde los que trabar alianzas. Nos resulta complicado expresarnos, definirnos desde el lugar común de la precariedad; una precariedad capaz de prescindir de una identidad colectiva clara en la que simplificarse y defenderse, pero a la que urge una puesta en común. Necesitamos comunicar las carencias y excesos de nuestra situación laboral y vital a fin de escapar de la fragmentación neoliberal que nos separa, debilita y convierte en víctimas del miedo, de la explotación o del egoísmo/oportunismo del sálvese quien pueda. Pero, sobre todo, queremos hacer posible la construcción colectiva de otras posibilidades de vida a través de una lucha conjunta que nos haga más sabias, más potentes y más alegres. En térrminos más concretos, aspirábamos a producir una cartografía del trabajo precarizado de las mujeres a partir del intercambio de experiencias, de la reflexión conjunta y del registro de todo lo visto y contado en un intento de materializar al máximo por medio de fotografías, diapos, vídeo, grabaciones, relatos escritos, etc. estos encuentros con objeto de comunicar los resultados y las hipótesis que se derivaran de los mismos, de tomarnos en serio la cuestión de la comunicación no sólo como herramienta de difusión, sino también como nuevo lugar, competencia y materia prima de la política. Nuestro punto de partida: la casa okupada de mujeres La Eskalera Karakola; el de llegada: desconocido. Ahora es el paisaje lo que nos ocupa. A día de hoy, las preguntas se nos multiplican y las certezas son pocas. Aunque algunas tenemos: en primer lugar, sabemos que la precariedad no se restringe al mundo del trabajo - con Sira del Río y Amaia Pérez Orozco, nos gusta definirla como el conjunto de condiciones, materiales y simbólicas, que determinan una incertidumbre acerca del acceso sostenido a los recursos esenciales para el pleno desarrollo de la vida de un sujeto. Esta definición permite superar las dicotomías público/privado y producción/reproducción y reconocer y dar visibilidad a las interconexiones entre lo social y lo económico. En segundo lugar, más que en una condición o en una posición fija (el ser precaria), preferimos pensar en la precariedad actualmente como tendencia: de hecho, la precariedad como tal no es nueva [gran parte del trabajo femenino (asalariado y no) ha sido precario desde los albores de la historia]; lo que es nuevo es el proceso por el cual ésta se está extendiendo a cada vez más sectores sociales, no de forma uniforme (lo cual dificulta trazar una línea divisoria precisa y rígida entre un grupo de la población "precario" y otro "garantizado") pero sí tendencialmente generalizada. Hablaríamos entonces, más que de precariedad como estado, de precarización de la existencia como proceso que afecta a la sociedad en su conjunto (con consecuencias devastadoras para el lazo social). En tercer lugar, el territorio de agregación (y tal vez el de "combate") de las trabajadoras precarias y móviles no es necesariamente el "centro de trabajo (¿cómo puede serlo cuando éste coincide tantas veces con la casa propia o ajena o cuando cambia cada pocos meses o cuando las posibilidades de coincidir con un grupo sustancioso de los mismos compañeros de trabajo durante un tiempo suficiente como para conocerse es una entre mil?), sino, con frecuencia, ese territorio metropolitano saturado de vallas publicitarias y centros comerciales, áreas de hacinamiento y tallas de normalización anoréxica, comida-rápida con sabor a aire y contratos basura en todas sus variantes que cada día atravesamos, en busca de empleo, vestimenta, ocio o identidad. Ese territorio en el que no nos queda sino situarnos dentro y contra, para interrumpir el flujo de consumo, de comunicación productiva, de maximización del beneficio, de invasión propagandística del imaginario, de control y cuidadosa reglamentación/criminalización de la desviación. Subvertirlo, volverlo caótico, convertirlo en algarabía y en afirmación de un deseo de vida otro, ajeno al absurdo de un poder que ha decidido gobernar y ordenar por medio del terror. Como ves, nos queda mucho camino por recorrer. Pero lo haremos preguntando. Entretanto, nos puedes encontrar en http://www.sindominio.net/karakola/precarias.htm o deambulando por la ciudad. Pero antes dinos, ¿cuál es tu huelga? >> volver a la relación de participantes / back to participants´ list |