habitar la grieta / esquema de planta tipo [03]
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estrella rojinegra, órbita de primavera  
[Detournement de Estrella roja, órbita de invierno, de William Gibson y Bruce Sterling, 1982...]  

2030, estación espacial rusa de Kosmogrado. Tras 40 años en órbita los hongos y las vibraciones lo invaden todo. Desde las escotillas se observan unos globos para captación de energía solar de los EU, que no habían sido capaces de competir con los proyectos espaciales rusos...  

El coronel Korolev, un héroe de la carrera espacial soviética, 70 años, lisiado en una explosión espacial, organiza un nuevo motín del Potemkin. Moscú quiere desmontar el programa espacial. Las intrigas políticas de la Tierra se reproducen en la estación... El agente de la KGB al mando político en la base le suministra una droga pisquiátrica prohibida llamada "Pánico"...  Finalmente, la revuelta concluye con la huida de los amotinados cuyas cápsulas caerán en la China Central.   

La estación, semidestruida tras las luchas entre los amotinados y los soldados fieles a la kgb, queda abandonada a su suerte, con Korolev, que lleva 20 años en el espacio ingrávido, como último tripulante. Sin energía, la estación ira perdiendo órbita. En unas semanas se desintegrará al chocar con la atmósfera terrestre...    

Esperando el final del sueño soviético del espacio, Korolev está entregado a la nostalgia negra, cuando oye extraños ruidos:  

[...]sabía que tenía que ser un sueño. La compuerta se giró hasta abrirse. En la luz azul y titilante de película antigua, vió que la mujer era negra. Largas trenzas rastas de pelo mate flotaban alrededor de su cabeza como cobras. "Anouk", dijo en castellano, "¡tienes que ver esto!" Una segunda muchacha, delgada, y escasamente vestida, con una cinturón cargado de herramientas, apareció flotando detrás de ella y se puso a su lado.   

"¿Está vivo?"  

"Por supuesto que estoy vivo", contestó Korolev con un ligero acento ruso.   

Una segunda muchacha flotó hacia dentro avanzando por encima de la cabeza de trenzas. En su brazo, un tatuaje con motivos fractales y la leyenda <laGRIETA_hack / el labo se keda>.

"No esperábamos encontrar a nadie."  

"Ni yo tampoco," dijo Korolev parpadeando.  

"Venimos a vivir aquí", dijo la mujer, derivando más cerca de K.  

"Venimos de los globos solares. Okupas, si nos quieres llamar así. Habíamos oído que este sitio estaba vacío. ¿Sabes que la órbita de este cacharro está decayendo?"   

La muchacha dió un torpe mortal a media altura. "La caída libre es fantástica."[...]   

Korolev se quedó mirando a la muchacha más joven que tenía el aspecto atrevido y despreocupado de alguien ebrio de libertad desde su nacimiento.   

"Pero si ni siquiera tenéis una plataforma de lanzamiento."  

"¿Plataforma de lanzamiento" dijo la muchacha riéndose. "Lo que hemos hecho es subir con unos motores de propulsión por los cables de los globos solares, y luego nos hemos dejado caer para encenderlos en el aire."  

"¡Qué locura!", dijo Korolev.  

"Pero hemos llegado hasta aquí, ¿no es cierto?"  

El coronel asintió con la cabeza. Si todo aquello era un sueño, era un sueño muy extraño[...]  

"Bueno", dijo la muchacha, "tengo que ponerme a trabajar. Tenemos un montón de propulsores ahi fuera. Hay que levantar este trasto antes de que empiece a arder."  

Algo chocó contra el casco. El impacto resonó en todo Kosmogrado.   

"Esa debe ser Raspa", dijo Anouk consultado su reloj. "Muy puntual."  

"Pero, ¿por qué?, Korolev sacudió la cabeza, profundamente desconcertado. "¿Por qué habéis venido?"  

"Ya te lo hemos dicho. Para vivir aquí. Podemos ampliar esta cosa... tal vez construir otras parecidas. Decían que nunca lograríamos sobrevivir en los globos, pero hemos sido los únicos que los conseguimos hacer funcionar. Venirnos aquí, a vivir por nuestra cuenta, es una nueva oportunidad. ¿Quién quiere vivir aquí arriba dependiendo de un gobierno, de un pez gordo militar o de una banda de chupatintas? Una tiene que desear una frontera... desearla con todas sus fuerzas... ¿no crees?"  

Korolev le sonrió, y Anouk le devolvió la sonrisa.   

"Cogimos los cables de energía y nos subimos sin más hasta los globos. Y cuando llegas arriba, pues bueno, compañero, o das el siguiente salto o se pudre una allí". Ahora alzó la voz. "Y ya no miramos atrás, no señor. ¡Dimos el salto y aquí nos vamos a quedar!"...  

Kosmogrado volvió a retumbar. "Lavapiés", dijo Arantxa, "esta es la nave que trae a los muchachos." Se quitó las gafas y Korolev vio unos ojos que rebosaban de maravillosa locura.  

"Estupendo", dijo Anouk, "¿qué te parece si damos una vuelta y nos lo enseñas todo?"