Me++ / El yo cíborg y la ciudad red
¿Cuáles son las preguntas?

M++. The Cyborg Self and the Networked City / 2003 / William J. Mitchell / The MIT Press / Cambridge, Londres
Recensión para Pasajes de Arquitectura y Crítica, de José Pérez de Lama [03.2004]


Cada día más, vivimos nuestras vidas en los puntos donde se intersectan, de formas particularmente útiles y seductoras, flujos electrónicos de información, cuerpos móviles y espacios físicos. Estos puntos se están convirtiendo en las ocasiones para la nueva arquitectura del siglo 21. [Mitchell, 2003: 3,4] *

portada de M++

Escribía en otro lugar, que existe un paralelismo entre el devenir reciente de la pintura en relación al arte y el de la construcción en relación a la arquitectura:  esto es, ambas prácticas tienden hacia lo -casi- anacrónico y marginal. En el caso de la arquitectura concebida como actividad esencialmente tectónica, esta marginalización la ha llevado a polarizarse en dos espacios de escasa centralidad cultural, por un lado la provisión de las necesidades básicas de techo y por el otro la producción suntuaria y especulativa, ambas, en definitiva, de muy escaso valor a la hora de pensar-transformar el mundo que habitamos.

Tanto la producción decisiva y transformadora del mundo que habitamos como la generación de nuevo conocimiento acerca de lo contemporáneo parecen situarse desde las últimas décadas en ámbitos alejados de la arquitectura que se estudia en las academias y se difunde en los medios disciplinares - el alejamiento social que la Arquitectura con mayúsculas comparte con otras formas de la llamada alta cultura parece una prueba bastante verosímil de esta hipótesis. El sueño [pesadilla] modernos de personajes como Le Corbusier, de que los arquitectos pudieran intervenir decisivamente en la construcción del mundo que habitamos, resulta hoy inviable desde las prácticas disciplinares. La alianza del siglo 20, entre arquitectura y urbanismo, e industrialización e ideología política, tendría que renovarse hoy con nuevas y más complejas alianzas entre la arquitectura y los saberes de la nueva producción inmaterial, - tecnológicos, culturales y políticos -, para que los arquitectos tuvieran una capacidad de agencia similar a aquella de la que gozaron antaño. Observando el estado del medio construido a escala global, quizá las cosas estén mejor como están, y sea preferible olvidar al viejo gremio, acartonándose en sus prácticas masónicas y sus viejos privilegios... y dedicarse a pensar y hacer cada cual por su cuenta...


Diría que William J. Mitchell, decano de Arquitectura del MIT, tira por la calle -digital - de enmedio. Conectado desde el Media Lab de MIT, Mitchell remezcla el viejo dicho inglés: Hacemos nuestras tecnologías y luego nuestras tecnologías nos hacen a nosotros, - en ciclos continuos que producen nuestro medio cotidiano físico y social... El libro, dice su autor, no está escrito desde el punto de vista del futurista tecnológico que intenta predecir estos ciclos, ni del del científico social que cuidadosamente los observa desplegarse, sino del de un diseñador críticamente comprometido cuyo objetivo es reflejar, imaginar e inventar. [p:6]

Me++, que cierra la trilogía sobre la ciudad de los bits [1996, 1999 y ahora 2003**], supone una nueva entrega del trabajo en marcha, en la que se presentan visiones maduradas por 10 años de perspectiva sobre la década híperacelerada, y nuevas ideas vinculadas, sobre todo, a la redificación del mundo y al desarrollo de las tecnologías de conexión inalámbricas, que combinadas suponen una nueva frontera para la fluidificación de las topologías en que se relacionan actividad y lugar - que constituyeron uno de los pilares básicos del pensamiento moderno-funcionalista, y por lo tanto, de las arquitecturas y ciudades que habitamos durante el pasado siglo.

El yo cíborg y la ciudad red / conectada, subtítulo del libro, funciona como un brillante meme de las tesis de Mitchell: Somos seres cualitativamente diferentes que habitamos un medio cualitativamente nuevo - paradójicamente, sin ser demasiado conscientes de ello. Mitchell describe así al nuevo habitante: No soy el hombre vitruviano, inscrito en un único círculo perfecto, desde el que miro al mundo con una perspectiva personal, que a la vez proporciona la medida de todas las cosas. Tampoco soy, el ente fenomenológico, autónomo, autosuficiente y encarnado biológicamente, que encuentra, objetifica y responde a su medio inmediato. El nuevo yo, construye y es construido, en un proceso recursivo que implica continuamente sus límites fluidos y permeables y sus redes inacabables de extensiones. Soy un cíborg espacialmente extendido. [p:39].

En cuanto a la ciudad red, el autor propone la figura de la Polis Global, una realidad-proyecto social y espacial cualitativamente nueva - una de cuyas expresiones más inspiradoras identifica con el movimiento global contra la guerra que se manifestó climáticamente el 15F de 2003 [pp:208-210] -: Estas nuevas formaciones cívicas estarán integradas en estructuras físicas concretas - tan seguro como la ciudad amurallada de Atenas, las ciudades de hormigón y acero de Nueva York o Londres, o los estados nación e imperios lo fueron por sus infraestructuras de transporte y servicios. Tendrán forma geográfica, y serán el resultado de inversiones en lugares específicos. Pero serán espacialmente discontinuas, con superposiciones e intersecciones, y desordenadamente asincrónicas en sus patrones de actividad cotidiana. Y estarán definidas, no por círculos de calor, ni por construcciones perimetrales de piedra, ni siquiera por las fronteras y límites trazadas por los mapas políticos de hoy, sino por el constante hum de las vibraciones electromagnéticas. [p:211]

Entre la escala personal-individual y la de la polis global se despliegan, - casi secretamente para la mirada disciplinar - aunque no para todos -, los nuevos habitares.  De los recintos físicos y las fronteras a los flujos y las redes; la nueva espacialidad cíborg - conectada y extendida; campos de presencia continua en el espacio hertziano; miniaturización y convergencia de átomos y bits; migración multidireccional y flexible de funciones entre cuerpo, vestido, construcciones, medio urbano, territorio físico y redes de información; softwarización del medio; arquitectura ambulante; electro-nomadismo y espacio post-sedentario... son algunas de las intuiciones con las que juega el profesor-cíborg Mitchell para pensar de una forma contemporánea la tarea de l*s nuev*s arquitect*s. La lucha por la apropiación de las nuevas tecnologías, de sus sentidos, de sus inter-relaciones, de sus aplicaciones, es algo en lo que muchos queremos participar. Para los que aún no se hayan puesto con las redes, mañana mismo, como dicen los zapatistas, sería un buen momento para empezar con la poesía electrónica espacial. [Casi] todo está por hacer. Todas las aventuras están aquí... ***

* Traducciones del texto original en inglés para esta recensión de José Pérez de Lama
** City of Bits. Space, Place, and the Infobahn / 1996 / The MIT Press; E-Topia. Urban Life, Jim - But Not as We Know It / 1999 / The MIT Press
*** Sampleado de Geert Lovink, Entrevista con Kodwo Eshun, en: Uncanny Networks / 2001 / The MIT Press