NOTA DE PRENSA

La Plataforma por la Casa de Pumarejo organiza un paseo guiado por los barrios de San Gil y de San Luis para denunciar ejemplos de su grave problemática residencial.
La ruta seguida esta mañana ha permitido entrar en contacto, en muy pocos metros, con algunos de los ejemplos más lacerantes de los que se dan en este momento en el barrio en el aspecto residencial; algunos de ellos puestos de manifiesto en fechas muy recientes y otros que vienen arrastrándose desde hace años. Un muestrario, pues, de casos de desalojos ya consumados; de incumplimiento continuado del deber de conservación, tanto por los propietarios como por el propio Ayuntamiento; de casas con sus vecinos bajo la amenaza de desalojo inminente; de solares destinados a viviendas sociales, por edificar desde hace años; edificios "protegidos" como bien patrimonial por el Ayuntamiento, a los que la indolencia de éste ha dejado llegar a estados lamentables, cuando no a su derribo total; zonas con la mayor concentración de infraviviendas de la ciudad...
La ruta a tenido como arranque la propia Casa-Palacio de Pumarejo, en serio peligro desde hace algunos meses de terminar también, como otras muchas casas de la zona y como la otra casa-palacio que quedaba en Sevilla (la del Infantado, en la calle Santa Ana), desalojado y derribado; peligro que justificó en su día la creación de esta plataforma ciudadana, y que aún persiste. Luego ha continuado por la calle San Luis hasta llegar a su número 84, donde la continuada falta de conservación van a obligar ahora a una intervención profunda para conseguir garantizar su estado físico y mejorar su estabilidad de este edificio, de alto valor patrimonial; tras la cual, sin embargo, no está garantizado aún que sus actuales inquilinos vayan a volver. Seguidamente, se ha visitado la casa de la calle Arrayán 35, que está a menazada de desalojo tras la orden dada por la Gerencia de Urbanismo en pleno agosto, lo cual, junto con otras anomalías detectadas enb el expediente la han hecho merecedora de denuncias específicas recientemente. Tras ésta, se ha visitado el corralón de San Luis 70, en el que su último inquilino, un pequeño industrial que da sustento a varias familias, está siendo presionado por todas las vías y “artes” para forzarlo a que abandone su lugar de trabajo y su medio de vida de siempre, con el agravante de que en este caso el egente presionador no es un particular cualquiera sino un organismo público: EMVISESA. Después se ha vivitado el corral de vecinos de Arrayán 17, donde media docena de familias soporta condiciones de inhabitabilidad severas desde hace años, sin que los organismos públicos hayan aplicado los mecanismos de que disponen para atajar la situación, a pesar de aparecer una y otra vez en los distintos estudios y planes elaborados hasta la fecha como una de las actuaciones prioritarias de la zona. Por último, la comitiva ha llegado hasta Pedro Miguel 32, cuyos inquilinos, residentes y artesanos, llevan años amenazados de desalojo; final que temen ya próximo dado que las tres casas colindantes, cuyos desalojos se sucedieron el pasado año, han sido ya derribadas totalmente, a pesar de su valor patrimonial.
Lamentablemente, las casas visitadas, así como el resto de ejemplos que se han ido refiriendo a lo largo de este paseo, son solo una parte del conjunto de penosas situaciones que, en el aspecto residencial, se dan y se han venido dando en estos barrios. Algo que ha sido favorecido, paradójicamente, por cómo se ha desarrollado el Plan Urban San Luis-Alameda, que ahora toca a su fin; iniciativa europea que se planteó, inicialmente, para ayudar a sacar de su postración a los barrios (céntricos o no) con fuertes problemáticas sociales (paro, desactivación económica, falta de servicios sociales, etc.) existentes en muchas ciudades europeas. Es decir, que este Plan, cuando hablaba de rehabilitar barrios degradados se estaba refiriendo, fundamentalmente, a la mejora de la calidad de vida de sus propios moradores, especialmente la de los más desprotegidos; y no tanto a obras de carácter infraestructural.
No obstante, y sin negar las mejoras que está experimentando el barrio en ciertos aspectos, casos como los visitados hoy, que vienen repitiéndose día tras día a pesar de todas las denuncias realizadas al respecto, dejan muy a las claras algunos de los graves perjuicios que suelen traer este tipo de planes de "rehabilitación integral"; sobre todo cuando se los aplica excesivamente centrados en lo urbanístico e infraestructural, y cuando además no se los complementa con las oportunas medidas públicas, principalmente en materia de vivienda. Nos referimos al proceso que estamos viviendo de acoso y expulsión de nuestros vecinos más desprotegidos, la mayor parte personas mayores, con pocos medios económicos, con muy débil capacidad de reacción; precisamente a los que su suponía que el Plan Urban venia a socorrer tras años de abandono por parte de las administraciones teóricamente más próximas, Ayuntamiento y Junta de Andalucía.
Sevilla, a 15 de septiembre de 2000.

PLATAFORMA por la CASA de PUMAREJO
BING, BANG, BUNMG

ALGUNOS DATOS MAS SOBRE LA RUTA